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martes, 19 de octubre de 2010
India: Fotos
Sólo por avisar, ya hemos colgado algunas fotos de India....las podeis encontrar en : Fotos! jajajaja
India: Los hippies visten y veranean en Pushkar
Nos dirigimos con la idea de que era un pueblo tranquilo, después de Delhi (unos 18 millones de hab), Jaipur (2 mill. de hab), Udaipur (400.000 hab)... ir a un pueblo de 14.000 habitantes tenía que ser tranquilo!!!
Pushkar es un lugar sagrado y de peregrinación para los hindus que vienen a bañarse en el lago central del pueblo (la temporada de monzones ha debido ser malisima, porque el lago esta bajisimo y color chocolate). Supuestamente por ello, hay carteles avisando a los extranjeros como comportarse: No acercarse a menos de 12 metros del lago calzado, no fotografiar a los peregrinos, vestir respetuosamente, no consumir drogas o alcohol... ah, y aunque esto no lo pone en los carteles, los restaurantes son excrupulosamente vegetarianos.
En fin, que una vez el tren nos hubo dejado en Ajmer, cogimos un bus local para recorrer los 12km que nos quedaban hasta Pushkar. En el bus eramos los unicos guiris, y por ello nos ganamos las tipicas presentaciones y las tipicas miradas y risas. Pensabamos por tanto, que no encontrariamos mucho extranjero en Pushkar.
Una vez encontrado el hotel y dejado nuestras cosas nos dirgimos a la busqueda de algún sitio para comer, pero por el camino pasamos por el Main Bazar, y ya empezamos a vislumbrar todas las tiendas preparadas para turistas: pantalones de cagao, camisas, bolsos, zapatos... y yo (obviamente Susana) con los dientes largos y pensando todo en todo lo que me podría comprar. Pero como "hay que ahorrar", pues nada, a seguir con los dientes largos.
El resto del día trascurrió entre paseo alrededor del lago y las "ghats" (escaleras que bajan al lago donde se bañan los peregrinos) y visita a los 500.000 templos del pueblo. Eso sí, en un dia nos lo habiamos visitado todo, habiamos visto todos los templos con estatuas de papel albal y habiamos pasado 3 veces por el bazar.
Así que el segundo día se planteaba tranquilo, sólo nos quedaba subir a un par de colinas con un par de templetes más y sobretodo vistas del pueblo. Así que levantarse tarde (siiiiiiiiii, llevamos 2 dias levantandonos a las 10, uuuuueeeeeeeeeeeeeeeeeee) y a pasear tranquilamente a 35 grados!!!
Y porqué los hippies se visten en Pushkar?, porque al final ha resultado ser que es el sitio en el que más extranjeros nos hemos encontrados (claro que el sitio es tan peque, que como para no verlos), eso sí, pisas Pushkar y de repente te mimetizas con el ambiente, todo el mundo con pantalones de cagao, fulares y todo lo que se vende aqui. Aderezadas por aire de ir completamente fumao... porque lo de que estan prohibidas las drogas... no sé yo!
Aunque nos sigue pareciendo que Udaipur es mucho más chulo, la verdad que Pushkar merece la pena porque: puedes ir a todos los sitios andando, es tranquilo, tiene un ambiente mistiquillo que está bien y nos ha servido para dormir!!!
A partir de ahora nos quedan día y medio en Delhi para planificar un poquillo el tema de Nepal, visitar alguna cosilla y volver a estresarnos en India. Y eso que hay que decir que Ion lleva fenomenal el tema innombrables y se está convirtiendo en el Sr. Namaste (va saludando a la gente por la calle. Namaste significa "Hola")
domingo, 17 de octubre de 2010
India: Udaipur, por fin algo de calma
Después del cambio de planes por el tema de los billetes, el dueño del hotel se portó y nos dijo que nos acercaba a la estación por la noche para coger el tren en su jeep. Así que por lo menos nos ahorramos un viaje de rickshaw y nos montamos en el tren. Cambio de andén incluído, que menos mal que nos indicó un indio, por que sino ni nos enteramos. El día anterior habíamos ojeado un hostal por internet, así que cogimos un rickshaw directamente desde la estación hasta el hostal de Udaipur. Por suerte nos dejaron entrar a las 7 y así pegarnos una ducha y una siestilla de un par de horas. El sito de lujo, el mejor en el que hemos estado por el momento.
Udaipur es una ciudad super bonita con unos lagos alrededor y ghats (escaleras al lago donde la gente se lava, lava la ropa y se baña). En el lago más cercano a la ciudad hay un par de islas, con dos palacios (uno es un hotel de lujo en la actualidad)bastante espectaculares que se iluminan por la noche. Es más turística que Jaipur, pero también es mucho más tranquila y pequeña para poder pasear.
Por la mañana decidimos visitar el palacio, el más grande de la India, que además está justo a la orilla del lago, por lo que tiene bastante buenas vistas. El palacio es inmenso y está bein, aunque casi lo mejor es verlo por fuera desde la otra orilla del río. Muy cerca del palacio también visitamos un templo hindu que merece la pena, en el que como no, nos querían cobrar por guardarnos los zapatos y decidimos que no estabamos como para propinas así que el hombre se quedó con las ganas.
Después comida a al orilla del río en un sitio bastante barato y rico, arroz frito con vegetales y un curry de tomate buenísimo que no picaba casi, por lo que no acabamos sudando la comida (unas cuantas ya hemos acabado sudando, si es que hemos dejado de sudar en algún momento).
Por la tarde como habíamos estado en el centro turístico de la ciudad decidimos dar una vuelta por la zona menos turística e ir a ver unos supuestos cenotacios. Los cenotacios no los encontramos nunca, sino que nos dimos una vuelta por zonas en las que no había ni un guiri y los niños nos saludaban emocionados (de los que no te saludan y te piden directamente 50 rupias).
Vuelta para casa y cena en un restaurante con vistas al lago, sitio super chulo (más arroz con vegetales y chicken tikka no se qué). De hecho el mismo en el que celebraron el cumpleaños de Javiton hace 3 años, pero esta vez sin vino, asi que más asequible. Hay un montón de restaurantes en los tejados de los edificios, así que es bastante sencillo comer o cenar con buenas vistas.
Al día siguiente nos lo queríamos tomar con tranquilidad, así que no nos levantamos pronto y por la mañana vimos un museo en el centro y dimos una vuelta. Comida en un tejado y por la tarde teníamos pensado ir al palacio del Monzón. La cosa es que era bastante carete ir y entrar en el palicio. Ion ya había estado y el palacio en sí no valía mucho la pena. Lo que merecía la pena eran las vistas.
Nos apetecía dar una vuelta y no queríamos gastar mucho dinero vimos en la guía que se recomendaba ver las vistas cerca de otro lago que está un poco más alejado de la ciudad, así que decidimos dar un rodeo por el lago pateando. Como no, lo que iba a ser un paseillo se convirtió en 4 horas andando, ya que el sitio al que queríamos ir estaba más cerca de lo que pensábamos. Así, llegamos al jardín al que queríamos ir rodeando el lago y decidimos continuar hasta esa curva, que se convirtió en otra curva...hasta que vimos que había un templo en lo alto de una montaña. Como ya estabamos cerca nos pusimos a subir el montecillo, la subida era corta pero con unas cuestas del diablo. Además, debía ser una fiesta en el pueblo,estaba decorado con guirnaldas y puestos en la parte de abajo del pueblo, donde vendían cocos en una especie de paquetes para supuestamente subirlos al templo. La subida es dura y corta, sería sólo 1.5km o así, y encuentras frases espirituales.
Por fin llegamos arriba con una sudada importante. Nos quitamos los zapatos y nos dicen que tampoco se puede llevar calcetines, así que descalzos para arriba y con el clásico acojono de si las playeras estarán cuando bajemos (después del robo de chancletas de Singapore del año pasado). Resulta que arriba, justo cuando empiezan las escaleras para acceder al templo hay un chico que abre los cocos y luego la gente lleva los cocos arriba donde los dehilachan y los queman o algo parecido. La gente sube las escaleras y van tocando unas campanas que hay colgadas. Arriba, también hay un montón de campanas que la gente toca cuando pasan por delante de la estatua del dios. El templo era sencillo pero tenía unas vistas chulísimas desde donde se veían los dos lagos más cercanos a la ciudad.
Vuelta para abajo hasta que cayó el sol y la última parte la hicimos en rickshaw para no hacerla de noche.
Esta mañana, levantarnos otra vez pronto, a las 5 para coger el tren de las 6,15 (en el que estamos ahora) hacía Ajmer y luego un bus 15km hasta Pushkar, ciudad de peregrinación de hindúes en la que esperamos estar otro par de días...
miércoles, 13 de octubre de 2010
India: Jaipur y el mito de la ciudad rosa
Dice la leyenda que no sé qué Maharaja pintó la ciudad de Jaipur de rosa para darle la bienvenida a no sé qué príncipe de Gales, ya que el rosa era el color de la hospitalidad. Y la leyenda ha hecho que esta ciudad siga siendo conocida como la ciudad rosa, claro que ahora con 2 millones y pico de habitantes, pues nadie se preocupa de pintar su casa de rosa, y lo que es el casco antiguo tiene cuatro casas rosas y punto (más bien un color entre salmón y teja, pero obviamente rosa para el público masculino).
Llegamos a Jaipur después de 4 horas de helador tren desde Agra (cuando dicen que el aire tiene aire acondicionado es que tiene aire acondicionado) y como no, nos plantamos al azar en un hotel que venía en la Lonely (y que resultó que Ion había estado en él hace 3 años). Así que para las 10 de la mañana ya teníamos habitación y nos pusimos a planear que hacer en Jaipur, y echar un vistazo a los sitios de los próximos días.
Después de un almuerzo temprano, nos dirigimos al City Palace, a través de la ciudad antigua que está llena de bazares autóctonos, donde los indios compran de verdad y donde no sufres un acoso total, no esos bazares preparados para turistas. Supuestamente a través de esas calles deberíamos haber visto el rosa, pero rosa, rosa, no hemos visto más que las telas de los saris y los brazaletes (el 80% de las tiendas del mercado son tiendas de brazaletes y puedes ver como los hacen allí mismo con un hornillo que calienta las piedras y como incrustan las piedras a la pulsera con unas pinzas). El bazar tiene todo tipo de tiendas y cada una está especializada en algo, el de las especias, el del té, el de colorantes, cables, telas, sastres, además de hortalizas y las tiendas de pulseras, claro.
Después nos dirigimos al hotel pues el cielo se puso más negro que el sobaco de un grillo y salió un viento bastante majo, que removía todo el polvo y te iba dejando ciego y rubio. Teníamos la intención de pasar el resto de la tarde tranquilos en una especie de balconcillo que tenía el hotel, pero decidimos reservar los trenes para los próximos días, pues ya tocaba. Cuál fue nuestra sorpresa al descubrir que el tren de Jaisalmer a Delhi no tenía plazas hasta el 18 de octubre (y nosotros nos vamos a Nepal el 19 y son 19 horas de tren), y algún otro de los trenes hasta Jaisalmer también estaba petado (no sabemos si es porque siempre es así o por el tema de los juegos de la Commomwealth de Delhi, pero el tema de los trenes está complicado y el autobús vista la experiencia de hace unos años como que no atraía demasiado).
Así que lo que se planteaba como una tarde tranquila, se convirtió en 2 horas y pico conectados a internet buscando trenes (también es verdad que internet iba a pedales), siendo al final la ruta escogida: Jaipur (donde estamos ahora), Udaipur, Pushkar ( via Ajmer) y vuelta a Delhi.
Al día siguiente, después de tomarnos la mañana relajada (durmiendo), nos fuimos hasta el fuerte Nahargarh al que hay que subir por una colina, y como somos unos tanos, nos pateamos toda la subida en vez de pagar los 4 euros que cuesta el rickshaw. Una vez allí nos dimos la vuelta a toda la muralla (más de una hora), con unas vistas impresionantes de Jaipur, donde una vez más constatamos que NO, NO hay rosa. El fuerte tiene un palacio, que aunque está bastante abandonado, es muy chulo, y hemos estado planteándonos como rediséñalo para convertirlo en parador nacional.
Lo mejor de todo ha sido la tranquilidad de estar ahí arriba casi sin gente, y por supuesto sin los perpetuos pitidos de los coches, motos y rickshaws. Después de la bajada, otro paseíto por la ciudad antigua, los jardines de la parte nueva de la ciudad (llenos de gente tirada en ellos) cena y ahora estamos aparcados en el hotel, esperando la hora de irnos a la estación de tren para ir a Udaipur (para los freekes allí se rodó la peli Octopussy, de 007). Nos esperan 8 horas de tren nocturno en asientos, porque las clases con camas estaban llenas..así que mañana lumbago tocado…
Ya os contaremos como nos va en Udaipur!!!
India: Delhi y Agra
Después de recargar pilas birreras en la sala VIP y seis horitas de vuelo, llegamos a las 4:30 de la mañana al aeropuerto de Delhi. Supuestamente teníamos reservado un hotelucho en la zona de mochileros, pero resulto que los “recepcionistas” estaban durmiendo en el suelo enfrente del mostrador y nos dicen que es muy pronto para hacer el check-in y que de mientras no nos pueden guardar las maletas, asi que nos ponemos a pasear por Delhi en busca de otro hotel. Llegamos a otro que teníamos apuntado y que afortundamente nos dejo entrar a las 6 de la mañana con la condición de que saliésemos en 24 horas! Genial! Teniamos planeado coger al día siguiente el tren a las 6 de la mañana, asi que nos iba perfecto y además pudimos echar un sueñecito en ese mismo momento.
A las 12 de la mañana, en plan “txomin”, nos ponemos a buscar un mapa de delhi para ver que hacer durante el resto del dia (es lo malo de las guias en pdf), pero se convierte en una tarea imposible, en cada sitio que entrabamos, supuestamente oficiales, nos intentaban vender todo el pack de viaje por la India, y en cuanto les decíamos que sólo queríamos el mapa, ya no tenían mapas!!! Tampoco había billetes de tren porque estaban agotados, etc… en fin, lo típico de voy a intentar timar al turista. Con un poco de paciencia y un par de caretos bordes conseguimos los billetes de tren y un mapa!!!! Todo provisto por la oficina de reserva de billetes para “guiris” de la estación.
El resto, paseo por Delhi, con mucho mucho calor, y visita a Connaught Place, Indian Gate y Humayun’s Tomb. Pero lo que llama la atención de Delhi no son los monumentos o los puntos de interés, es todo el resto, el meollo de tráfico, la cantidad de gente, la cantidad de polvo, la aglomeración de todo, es como se ve en las películas pero es real, y supongo que eso es lo que más nos impacta a los que la visitamos por primera vez (Susana, en este caso).
Por la mañana del día siguiente nos levantamos prontito sobre las 5 de la mañana, ya que teníamos que pillar el tren de las 6 en la estación y queríamos ir pronto por si acaso. El tren a Agra que habíamos cogido era el bueno, el que llega en menos de dos horas. Además, nosotros que íbamos provistos de galletas y mierdecillas que teníamos de Jordania para desayunar, no sabíamos que el tren incluía desayuno, y resulta que en el tren te dan unas galletas maría, un té, un par de tostadas (yo he repetido (Ion obviamente)), un zumo, agua y unas croquetas que no hay quien se las coma, y menos a las 7 de la mañana, que el tema picante entra poco.
Hemos llegado sobre las 8, hemos ido a un guest house que habíamos visto en la guía, y después de un rato hemos tirado hacia el fuerte de Agra, bastante bonito y grande, pero claro, comparado con el Taj Mahal sale un poco perdiendo. Así hemos pasado la mañana y después hemos cogido un rickshaw (especie de moto con un cubículo detrás) para acercarnos al Taj. Hemos comido en un sitio que estaba a 300metros del Taj, un Thali (arroz con diferentes platos alrededor de yogur, lentejas, patatas con guisantes etc…) y un kofta con crema, una especie de bola con crema por dentro y salsa de tomate que estaba bastante buena. Nuestro estómago parece que de momento ha superado la prueba, ya caeremos…
La tarde entera la hemos pasado en el Taj Mahal, no hay mucho que contar, todo el mundo sabe lo que es y la verdad es que súper bonito. Lo único malo, es que, quizás porque sea domingo había hordas de indios en el recinto. De hecho, la gran mayoría de turistas eran indios, occidentales pocos. Para entrar en el Taj Mahal en sí había unas colas importantes.
Lo más llamativo, a parte del Taj en sí, es que nos han tratado como atracciones durante la visita. Los turistas indios no debían estar muy acostumbrados a ver a occidentales o les hacía ilusión vernos, porque nos han parado un montón de veces para sacarse fotos con sus cámaras y móviles con nosotros. Nosotros flipados les hemos dicho que sí, hasta nos hemos sacado unas fotos con un grupo de un colegio en el que uno de los responsables nos ha pedido por favor si podíamos sacarnos una foto con la clase…en fin, después de desfilar por el Taj Mahal fashion week hemos vuelto para el hotel que mañana nos tenemos que levantar pronto para ir a Jaipur (ciudad rosa), donde esperamos estar un par de días.
lunes, 11 de octubre de 2010
India: Primeros Dias
Siendo India la cuna de tantos desarrolladores de software, es casi imposible conseguir aqui internet de buena calidad, asi que sed pacientes, que ya escribiremos. De momento, India es India y estamos buscando trenes para ver donde vamos manyana...
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